martes, 27 de noviembre de 2007

“FAMILIARIZÁNDOME...”

...CON LA ABUELA:

Mi abuela, Selva del Valle Palavecino nació en un pueblito de Santiago de Estero, Salavina el 25 de Noviembre de 1928 . Fue ahí donde asistió a esos típicos pequeños colegios de pueblo, le quedaba a tres leguas, tenía techito de chapa, tal vez una puerta y unas paredes de barro y madera; vaya saber alguien de qué más. Vivía en un pueblito en el que ni se imaginaban a la tecnología como una posibilidad de facilitar sus tareas, menos para comunicarse con alguien. Mucho menos con millones de forma masiva.
Ella, inadvertida, se la pasaba jugando con sus ovejas, a las que les ponía nombre y las reconocía por él y ellas la reconocían a ella. Desde muy chica tuvo que hacer muchos esfuerzos para estudiar. A mi bisabuela no le interesaba que mi abuela aprendiera a leer y a escribir, así que la mandaba todo el día a cuidar de las ovejas y de vez en cuando se le daba por hacerla cuidar los cabritos también. Esto no le dejaba tiempo para hacer ninguna tarea escolar ni para practicar cualquier cosa que le dieran. Así que, como cada vez que la veían estudiando la mandaban a cuidar las ovejas, ella se trepaba a los árboles, y desde la copa más alta daba una ojeada al rebaño y practicaba sin que nadie la molestara.
Su primera muñeca la tuvo como a los 10 años, cuando una tía que viajó a Francia se la trajo. Es de plástico y casi no se la puede tocar de tan blandita que es, todavía la tiene mi mamá envuelta en una tela guardada en su placard. Mientras tanto, jugaba con muñequitos que ella misma se fabricaba de barro, por lo que me cuenta se divertía igual o mejor.
Sus tías eran como su “conexión” con el mundo exterior, ya que una le regaló esa muñeca de la que normalmente todas las niñas de su edad gozaban, y otra tenía una pequeña radio por la que escuchaban algunas noticias. L a radio de su tía era algo así como “la radio del pueblo”. La noticia que más recuerda es cuando anunciaron la muerte de Carlos Gardel. Todo el pueblo estaba llorando, ella incluida.
A pesar de todos los interines de su infancia , le ganan los buenos recuerdos, y Selva habla de su niñez con una sonrisa inseparable de inextricable nostalgia y alegría. Le brillan los ojos. Santiago del Estero es lo más lindo que hay.
Esto que ella me transmite me responde un poco la pregunta que me resurgía cuando alguien habla del campo o de lugares apartados de la tecnología:
“¿Cómo hacían, o hacen actualmente, para vivir sin tele, radio, cine, o compu?”. Simplemente lo hacían y mejor, según desde qué punto lo mires, eso queda a juicio propio. En una mirada personal yo diría que al menos viven con mejor salud. Con sus --- años mi abuela ve mejor que yo, tiene muchísimas energías y goza de increíble vitalidad. Un dato que enriquecería, sería el saber que su tío abuelo, también proveniente de Santiago del Estero, vivió hasta la edad de 130 años.
Selva , dejó su vida “no tecnológica” cuando tenía 14 años y se mudó a Bs. As., para trabajar cuidando niños. Aquí encontró radio, cine. Todo muy distinto a Santiago del Estero.
Mi abuela rápidamente formó un grupo de amigas con las cuales salían a todos lados. Uno de sus lugares favoritos era el cine, donde conoció a mi abuelo y entre película y película terminaron de novios. Después de 3 meses, en el año 1954 a los 25 se casó con José Luis Borda. Era entrerriano y había venido a Buenos Aires después de un pleito familiar, esperando tener suerte al encontrar trabajo.
Después de haberse casado se fueron a vivir sobre la calle Rivadavia, en Floresta, más precisamente en la vereda de enfrente al “Olimpo”, un centro de torturas muy conocido en la época de la represión.
Un año después de haberse casado, mi abuela dio a luz a mi tía, Aurora Borda . Un año más tarde, tuvo a mi mamá, Leonor, el 8 de Noviembre de 1957.
Selva recuerda, que en la época de la represión, mi abuelo era peronista a muerte y tenía casi empapelada las paredes gastadas de la habitación con afiches peronistas. A este “desacato” respondían los militares con allanamientos y con autorización para llevárselo a la cárcel. Ella, embarazada de mi mamá, trepaba al techo para que no atentaran encarcelarla también. Mi abuelo siempre salía en libertad, pero unos meses después lo volvían a llevar a prisión por la cantidad de afiches peronistas. Así sucedió varias veces.

...CON MAMÁ:

Mi mamá me contaba que, era una niña casi adolescente cuando todo sucedió, y no tenía tanta noción de la seriedad del asunto. En la vereda de enfrente siempre ponían bombas, escondidas dentro de una bolsa residual, que iba a parar a los pies de algún distraído que la pateaba... y explotaba, matando a la persona.
Al salir de su casa, muchas veces se encontraba con militares vigilando el lugar. Desde la terraza de su casa a veces, se podían escuchar los gritos de las personas de adentro del Olimpo. Era horrible.
Creció sin televisión, pero en su cuarto siempre tenía una pequeña radio, por la cual escuchaba todo lo que sucedía. Solo cuando iba a la casa de su amiga, veía tele. Ésta fue la culpable de su desilusión hacia el cantante que le gustaba: Sandro. Siempre lo escuchaba por la radio y le fascinaban sus temas. Pero bastó verlo para que le sacara ese encanto.. Siempre agitado y transpirando a más no poder sobre el escenario, le quitaba el romanticismo y la estética a las canciones.
Leonor vivió una adolescencia un poco peligrosa, como para todos los que estaban en ése momento. A la noche, después de salir con amigos, ellos tenían miedo de acompañarla hasta la puerta de su casa como lo hacían con todos. A ella la dejaban a una cuadra, y esperaban a que entrara, mirándola desde lejos. Si pisaban su cuadra, era muy posible que algún militar se acercara y pidiera los documentos. Si no los tenían encima, los podían llevar y no sabían qué iría a pasar después. Mi mamá, por supuesto, siempre llevaba consigo el documento.
Creció, terminó la secundaria, trabajó en varios lugares fugazmente, pero se mantuvo estable en un estudio de cartografía de militares. Ella me contó cómo tenían que hacer los mapas: a pulso. Copiando de las fotos que se tomaban. No tenían la tecnología actual ni mucho menos. También estudió dactilografía, para escribir en la máquina de escribir. Aunque ahora ya no existe, le sirve para manejarse perfectamente con la computadora.
A los 26, conoció a Ricardo Rubén Gomar, mi papá, en la puerta de la Iglesia a la que asistían. Después de haber estado un año de novios, se casaron. Se fueron a vivir a una propiedad de mi abuelo paterno, en Villa Luro. Al año de haberse casado, tuvieron a mi hermana mayor, Aldana. Un año y un mes después, nació Yamila. Tres años después nací yo y nos Mudamos a San Miguel. Un año después Mailen. Seis años después nació Jazmín, y un año y ocho meses después, Oriana. Como se puede leer, somos una familia bastante numerosa.


...CONMIGO:

El 23 de Marzo de 1990 nací yo, en Capital Federal, pero residiendo en San Miguel, cuando la tecnología ya había avanzado a pasos agigantados. La TV y la radios ya existían, pero las computadoras y otras tecnologías fueron creciendo casi a mi par: A los 8 años tuve mi primer “contacto” con una computadora, la de mi casa. La acomodábamos en un escritorio en el living para que el lugar nos sea cómodo a todos. También a los 9, empecé a tener computación en el colegio primario donde asistía, en San Miguel. Más tarde, Internet se generalizó -a partir del año 2003-, yo tenía 13 años, y ya empezaba la tan mencionada fiebre del msn. A ésa edad, ya me había cambiado de colegio dos veces: fui a sexto y séptimo grado en el colegio “San Martín” – también ubicado en San Miguel-, e hice primer año de secundaria en el colegio “Luis Pasteur. N° 19” localizado el Devoto, como consecuencia de una conflictiva mudanza.
De chica siempre me molestó tener que mirar el noticiero cuando mi familia lo miraba. Igualmente, con hechos como la caída de las torres gemelas, o el cacerolazo, terminé agradeciendo la molestia. El fin de la TV originalmente era comunicar, pero de cualquier forma, yo nací en una época en la que su finalidad ya estaba un poco desfigurada por las series, las pelis, los programas de chimentos, juegos , entre otros. Así que es normal que no me gustara seguir el único programa que mantenía el fin base de este medio de comunicación masiva.
Luego, cuando estaba en tercer año de la secundaria – esta vez cursando en el colegio “EMEM N° 1 d.e. N° 16”- los celulares tuvieron su auge, y todo el mundo TENÍA que tener uno. Por supuesto, los celulares que tenían más de tres meses ya habían pasado de moda y era necesario ir renovándolo.
Ahora, un par de años después, los celulares son otro de los chiches que el mercado tiene para ofrecernos, hay innovaciones cada vez más complejas.
La tecnología y los medios de comunicación, van afectando enormemente la vida de cada uno de nosotros, pero como ya lo tomamos como algo habitual, ni nos damos cuenta.
Hace unas semanas, estaba recordando con una amiga que cuando éramos más chicas, solíamos ir al cine juntas y ver películas como “Evolution” o “Señales”. Surgió un planteo que mucho tiene que ver con el tema: notamos que el cine ya no tenía el auge que hace uno años tenía. Y claro, con Internet y la piratería que habita en ella, los cines de a poco, muy de a poco, van perdiendo su clientela. ¿ Para qué pagar 10 $ para ver una peli, si la puedo ver en la comodidad de mi casa sin pagar un centavo?. Los medios de comunicación se van “comiendo” entre sí.
Por medio de éste trabajo me pude dar cuenta el rol importante que tuvieron siempre los medios de comunicación en mi vida, y los cambios que sufrió desde la época de mis abuelos. Además lo que tuvo de lindo este trabajo es que está bueno escribir sobre la vida de tus antepasados, no es algo que te sirve solo en el cole, sino también como algo afectivo.


Keila Gomar

viernes, 2 de noviembre de 2007

Ferias y Walmart: cultura propia y ajena

Según Néstor García Canclini, la internalización y la globalización generaron un ambiente cultural tan amplio que hoy, el reconocimiento de lo propio se nos hace más que difícil. Esta idea, desarrollada en su texto Consumidores y ciudadanos, nos permitió analizar de manera más útil y eficaz nuestra investigación. Veamos, pues, las diferencias y contraposiciones que existen entre los hipermercados y las ferias francas.
- “Yo elijo Walmart porque está cerca, y en algunas cosas, tiene mejores precios”
- “Acá ahorrás tiempo, tenés de todo en un mismo lugar”
- “Puedo elegir lo que quiero comprar”
- “Tiene cosas de buena calidad y a buen precio”
Estos, según los clientes, son los factores que determinan su elección. ¿Qué sucede entonces con las ferias?
- “La feria me queda más cerca”
- “Acá vengo a comprar limones porque, vos mirá, un kilo de limones me sale carísimo y acá los consigo más baratos”
- “Mi hija siempre compra el pescado acá, a mí me parece porque es más fresco que en otros lados”
- “Siempre compro algunas cositas acá, más que nada porque los conozco y se que me venden cosas buenas”
A simple vista diríamos que los consumidores que eligen las ferias lo hacen por la calidad y los precios, pero no es en esto en lo que difiere con Walmart. Una detenida observación nos permitió reconocer el verdadero sentido, la esencia misma de las ferias: un lugar de encuentro social. Mientras Walmart ofrece comodidades como la posibilidad de pagar con tarjeta en vez de efectivo, accesibilidad de conseguir en un mismo lugar todo lo que comúnmente se vende en distintos negocios (es decir, allí mismo podemos encontrar desde alimentos, productos de bazar o limpieza, muebles y otros, sin la necesidad de trasladarnos a otro sitio afuera) y, gracias a esto, rapidez; en las ferias se genera un ambiente familiar, de confianza, en donde se pueden entablar charlas y discusiones, y donde se establecen amistades y relaciones. Este clima nunca se verá en un hipermercado, donde a todos los corre el tiempo y el deseo de llegar a casa lo antes posible, y donde la continuidad de una breve charla con la cajera sería imposible.
Walmart es un ejemplo básico de la globalización ya que, a cada lugar en que se instala le incorpora bienes culturales extranjeros. Las ferias en cambio son parte misma de nuestra cultura, constituyen lo propio, y es precisamente su significado social lo que las fortalece y diferencia.
Otra noción que García Canclini incluye es que la identidad se construye a partir del consumo; adoptando esta idea vemos la diferencia entre los consumidores de ferias y los de Walmart: cada uno de ellos se representa con lo que posee o es capaz de adquirir. Esta selección y apropiación de bienes es lo que define cómo se integran y distinguen en nuestra sociedad.
Nora Anzilutti, Anabella Benincasa, Laura Nievas

lunes, 22 de octubre de 2007

Más sobre el barrio Villa Pueyrredón y su gente

Villa Pueyrredón es el barrio en el que vivimos, y es el barrio sobre el que vamos a desarrollar nuestro trabajo.
Aquí se ubica uno de los centros comerciales de los tantos de la ciudad y se pueden adquirir todas las necesidades que impone la sociedad de consumo ya que la oferta es variada. Pero, dentro de este Paseo Comercial a cielo abierto, nos encontramos con la realidad, al llegar a las vías del Ferrocarril, la Estación Villa Pueyrredón. Lo que allí vemos nos recuerda que habitamos en un país donde gran parte de la población vive en la indigencia, por lo cual se ve obligada a realizar trabajos de muy bajo nivel, como la recolección de cartones y papeles, entre otros.
Dada esta realidad que nos muestra nuestro barrio, vamos a focalizarnos en ella.
En principio nos detuvimos allí y observamos por un momento lo que sucedía. El espacio que estaba libre hace unos pocos años atrás, ubicado entre medio de la estación y un Polideportivo Evangelista, ahora se encuentra ocupado por “cartoneros” y sus respectivas pertenencias.
Además, cabe destacar por otro lado que los denominados “cartoneros”, no son solo hombres sino que se trata de familias, es decir personas de todas las edades, tanto niños como adultos. Se genera entonces un ambiente que no ha de ser agradable para ninguna de las partes, pues las personas que están en el lugar asentados, clasificando papeles y cartones, saben positivamente que no son bien vistos por muchos de los vecinos del barrio lo que hace que estas personas sean concientes de su situación de marginalidad y exclusión social. Por otra parte, están los ya mencionados vecinos del barrio que temen por su seguridad al ver este ambiente en medio del barrio.
Para profundizar en la cuestión entrevistamos a algunos de los comerciantes de la zona. Estos nos decían: “no es que el peligro de delincuencia sea generado por los “cartoneros” en sí, pero suele pasar que se mezclan entre quienes trabajan, otras personas que sí tienen intenciones de delinquir”, “en el barrio aumentaron los robos y, sumado al mal aspecto que da la estación, el circular de la personas con fines de comprar no es el mismo, ya que muchos optan por no pasar cerca de estos grupos de personas”.
Dada las respuestas de los comerciantes, decidimos escuchar las respuestas de la otra parte, es decir uno de los centros comerciales integrado por varios de los cartoneros, donde esta problemática que acabamos de compartir es evaluada. Nos referimos al “Centro Cultural Nunca Más” ubicado en Nazca 5099 y esto nos decían:

Ellos (los cartoneros) son nosotros, es decir, son parte de este espacio, este espacio lo compartimos… con los compañeros de la cooperativa el Álamo. Acá hacen actividades culturales y con ellos nos reunimos y tratamos los problemas del barrio o del país en el que vivimos… no hay un ellos y nosotros, todos somos parte de este lugar porque para nosotros no hay diferencia más que la diferencia que no tienen las posibilidades que algunos de nosotros tenemos. Esto es lo primero…
En segundo lugar, nosotros trabajamos para que el trabajo de los cartoneros se formalice, digo para que deje de ser una actividad marginal porque efectivamente en las condiciones en las que se hace -no solo por la estética- no se puede hacer el trabajo. Es en cuanto a lo ambiental que se necesita mejorar las condiciones porque lo que ellos hacen es un trabajo sumamente redituable para el cuidado del medio ambiente. El material que ellos recogen y que comercializan, no se entierra. Tengamos en cuenta que el problema de la basura en la ciudad y en el conurbano está al borde del colapso, es decir, hasta hoy, los vecinos de la ciudad nos sacamos la basura de encima pero se la tiramos a los vecinos del conurbano donde se entierra y contamina. Todas las poblaciones que habitan cerca de esas zonas rellenadas están enfermas o con problemas de contaminación en el agua, es decir, vulnerada su salud por nuestra basura. Por lo tanto, la cuidad tiene que pensar qué va hacer. Entonces, ahora nos damos cuenta de que hay gente que vive de esto que llamamos basura. Por un lado brindan el beneficio de reducir la cantidad de residuos, se entierra menos y, además, vuelven al circuito comercial materiales que se utilizan reciclados. Se ahorra así petróleo para fabricar plástico, se evita la tala de árboles para fabricar papeles y el re-uso de algunos electrodomésticos. Entonces, valorizar estas tareas y formalizarlas es fundamental, de hecho la ciudad tiene una legislación que dice que son parte del servicio higiénico, la ley 992 que está relacionada a la ley 1854 de basura cero. Esta reglamenta que todos los vecinos de la ciudad, incluso industrias y comercios, saquen sus residuos separados en distintas bolsas. Para eso están poniendo contenedores, es decir que todos vamos a estar involucrados. Esta ley, además dice que cada empresa que haya ganado la concesión para recoger los residuos está obligada a construir un centro de selección y clasificación de materiales para que los cartoneros puedan realizar sus actividades en condiciones dignas. Los cartoneros de la cooperativa, inscripta legalmente, conocen estos derechos, por lo que gestionan por ejemplo un centro verde que el estado les debe desde el año 2003 donde esta actividad podría realizarse en mejores condiciones, condiciones dignas y no de marginalidad.
Acá se reúnen y discutimos cosas, este es un lugar de organización como trabajadores”

Y agregaron con respecto a la obra que se estaba realizando en ese lugar:

“En realidad antes de que empezara esta obra de urbanización (futura plaza, playa de estacionamiento) el gobierno les debía un lugar. Pero, a partir de esta es que comenzó la presión por parte de algunos vecinos: “los tienen que localizar porque sino la obra no puede avanzar”. Nuestra respuesta fue que no es que los tienen que localizar porque hay una obra sino porque hay un derecho vulnerado, un derecho al trabajo en condiciones y el cumplimiento a la legislación vigente en la ciudad.
El problema fue que cuando se había decidido darles un galpón en Roosevelt y Constituyentes, algunos militantes políticos de este barrio y algunos vecinos muy fascistas, que no pueden ver “negros” ya que se escandalizan y les da miedo (para ellos roban, matan y violan), generaron tres asambleas y motorizaron las juntada de firmas para evitar que se entregue ese lugar que estaba prometido ( y firmada un acta acuerdo con el gobierno de la ciudad el 19 de octubre del año pasado). Y lo lograron, no se entregó. Luego empezaron las obras y junto con ellas, la presión por parte de nuestra cooperativa que de ahí no se van a mover y no va haber obra si no hay localización.
Este es un grupo organizado, no un grupo de cartoneros, es una cooperativa de trabajo que sabe lo que quiere, que sabe qué derechos tiene y está dispuesto a pelear por mucho. Y este espacio justamente se hace para eso…
Esta asamblea surgió como todas las asambleas del barrio, el 19 de diciembre del 2001 con el propósito de que había que cambiar a la sociedad en la que vivimos, ya que el 2001 mostró que algo no funcionaba bien.”

Para finalizar con este trabajo concluimos que realizarlo nos ayudó a darnos cuenta de que en nuestro barrio existen varios lugares en donde se encuentran personas muy amables y solidarias que se preocupan por la sociedad en la que vivimos. Además nos dimos cuenta de que nuestra colaboración y participación dentro de estas asociaciones podrían ayudar mucho, ya que todos compartimos y formamos parte por igual de este espacio.



Yamila Hass, Yamila Rugiero

Corazón de artesano

Tan simple como caminar por las veredas rotosas de la ciudad, y tan común como visitar una plaza publica en verano, es ver a los numerosos puestos de artesanías que se extienden en los alrededores de Plaza Italia. ¿Cuántos secretos esconde este lugar? ¿Cuánta labor es la que está dedicada para que todo esto cobre vida y nos ofrezca un espacio nuevo escapando a los de nuestra cotidianeidad?
A simple vista, podemos observar la sencillez del lugar, los puestos están armados con apenas cinco o seis fierros entrecruzados que le dan forma a un pequeño mostrador. El feriante es casi siempre un hombre, de mediana edad, que viste un humilde jean gastado y una camisa de uso diario, una persona “de barrio” notablemente bronceada por el sol que cada día pone en juego la esperanza de vender algo “para poder sacar unos mangos mas”, así lo dice Jerónimo, artesano entrevistado en estos puestos.
Cómo describir a las esculturas que allí están presentes: a simple vista se les distingue la laboriosidad con que fueron hechas, aquellos objetos sin forma alguna con colores llamativos que colman los espacios del mostrador, y esos otros que parecen pertenecer a la casa misma del artesano, objetos en desuso, antigüedades, entre otras cosas.
Para explorar más un mundo de artistas, nos internamos en el predio actual de artesanos “El Dorrego”, situado en la calle Dorrego y Zapiola. Este lugar ofrece una amplia gama de exposiciones, y a diferencia de los de Plaza Italia, El Dorrego parece ser un centro turístico por la cantidad de visitantes extranjeros. Cuando entramos al predio lo primero que llama la atención es un extenso techo de zinc, que hace barullo cuando llueve, la gente que entra y sale despreocupada hablando inglés u otros idiomas y el ambiente que es muy cálido y familiar. Podemos destacar la presencia de numerosos carteles que cuelgan por el techo, hay mucho color y expresión. En cuanto a los productos que se ofrecen se puede decir que son más pintorescos y caros.
La feria de artesanías “El Dorrego”, es una idea que nació hace unos cuatro años en el barrio de Palermo y que permite la libre expresión del arte, así nos lo cuenta Alberto (empleado del lugar) “La feria en parte se ocupa de darles un lugar a aquellas personas diseñadoras o artistas, que por lo general no tienen dinero para pagar producciones ni un lugar comercial”. En tanto Luis (artesano) agrega: “Acá se busca un desarrollo constante y una formalización de los emprendimientos de diseño, se trata de comunicar y expresar libremente el arte sin ninguna traba económica.
Con estos testimonios y las incontables observaciones que realizamos, intentamos dar a conocer más sobre este mundo artesanal, para meternos en la vida misma del artesano simple y trabajador que se gana la vida con las manos y el corazón.



Pascual Biondo

martes, 16 de octubre de 2007

Entrevista con Lucía del Valle Vera


"Fue una búsqueda, me interesaba mucho el arte en general"

Lucia del Valle Vera es una señora de 52 años. Da clases de pintura, dibujo y cerámica y hace piezas de decoración, cerámicas y también utilitarias: tazas y cazuelas. Vive en Villa Pueyrredón, le gusta mucho su trabajo y no se arrepiente de haberlo elegido.
-¿Hace cuánto trabajás en esto?
Hace aproximadamente veintitrés años.
-¿Tenés otro trabajo además de este?
Doy clases de pintura, dibujo y cerámica.
-¿Trabajás en tu casa o en un lugar particular?

Trabajo en mi casa en forma independiente.
-¿Cómo definirías tu trabajo?
El trabajo es placentero. Uno hace lo que quiere, lo que le gusta, no le rinde cuentas a nadie, no está obligada a cumplir horarios, es su propio patrón: produzco yo, le pongo el precio, controlo las ganancias y pérdidas, estoy en comunicación con la gente, viajo si no tengo otros compromisos, no espero que nadie me dé vacaciones...
-¿Es un trabajo o un pasatiempo?
Es un trabajo y un pasatiempo. Al principio sí buscaba otro trabajo; ahora no aceptaría cualquier trabajo salvo que no me rinda como me rinde el trabajo de artesana (como un sueldo). No lo cambiaría por ser cajera de un supermercado o atender un negocio, por ejemplo.
-¿Cómo empezaste a trabajar de esto?
Comencé primero con la pintura y el dibujo y luego incorporé la cerámica, pues es más fácil de comercializar que la pintura.
-¿Algún familiar tuyo es artesano?
No
-¿Tenés tiempo libre para realizar otras actividades?
Sí y me da mucho gusto ser artesana porque es lo que me permite crear, y eso me divierte mucho.
-¿Sufrís algún desgaste físico cuando hacés artesanías?
Me cansa la espalda por la posición y también la vista.
-¿Qué motivos te llevaron a ser artesana?
Fue una búsqueda, me interesaba mucho el arte en general, la pintura fue la puerta, luego comencé a enterarme de todas la posibilidades que tiene la plástica. De ahí en más fue investigar y trabajar. Luego me conecté con la cerámica y encontré la posibilidad de vender mi trabajo.
-¿Cómo definirías a los artesanos? ¿y tu relación con ellos?
Los artesanos somos gente creativa, encontramos la forma de expresarnos así. Es un trabajo, uno se gana la vida de lo que más le gusta.Antes que ser artesanos, somos personas; con unos se lleva mejor, con otros peor, por las actitudes que tenemos. Además ser artesano es buscar un modo de vida independiente, desarrollando una actividad creativa, que permite en muchos casos vivir.
-¿Creés que está bien que haya artesanos que se aposten en la plaza o creés que afea el paisaje de la plaza?
Por un lado sí, está bien, ellos se ganan el pan de cada día y trabajan para vivir. Pero, por otro lado, no. Lo que me molesta es lo que se arma alrededor: gente drogándose, metiendo cosas en las macetas, alcoholizándose. Ellos merecen tener un lugar para su feria pero la plaza no está preparada para eso, afea el paisaje. Sin embargo, las ferias que están en las plazas, son un atractivo para el público y además permiten desarrollar una cantidad de objetos originales.
-Describime resumidamente cómo es un día de tu vida de artesana.
Mi trabajo lo realizo generalmente durante la tarde y consiste en distintas etapas. A veces es preparar la materia prima con la que trabajo, también la decoración y luego hacer los contactos para las ventas.
-¿Cuánto demorás aproximadamente en la produción?
Es muy difícil calcular el tiempo de realización de una pieza, pues tiene mucha influencia el clima, si está húmedo los procesos se alargan.
- ¿Vendés mucho por día? ¿Dónde vendés?
Las ventas no las realizo directamente al público, sino a través de casas de decoración.
-¿Creés que hay prejuicios hacia los artesanos?
Me parece que los prejuicios lo tienen los comercios que ven en ellos una competencia de ventas, la gente en general disfruta de pasear y ver objetos a veces originales.

Marcelo Ríos

domingo, 30 de septiembre de 2007

Wal Mart: El lado oscuro del supermercado



1. Detrás, está la gente

Detrás de los héroes y de los titanes,
detrás de las gestas de la humanidad
y de las medallas de los generales.
Detrás de la Estatua de la Libertad.

Detrás de los himnos y de las banderas.
Detrás de la hoguera de la Inquisición.
Detrás de las cifras y de los rascacielos.
Detrás de los anuncios de neón.

Detrás, está la gente
con sus pequeños temas,
sus pequeños problemas
y sus pequeños amores.

Con sus pequeños sueldos,
sus pequeñas campañas,
sus pequeñas hazañas
y sus pequeños errores.



Detrás de todo esto, está la gente, dice el catalán. Y detrás de Wal Mart, también está la gente. Detrás de esta empresa, con excéntricos carteles y publicidades, de la bondad y familiaridad que vende, detrás de las sonrisas forzadas de sus empleados y del logo (la cara amarilla feliz), está la gente.
Gente privada de sus derechos, tanto como individuos y como trabajadores, que son discriminados y apartados, que son víctimas de mentiras, de promesas vanas , y que son, lastimosamente, explotados sin ningún tipo de benevolencia por parte de los directivos, personas que no conocen la palabra respeto, pero conocen a la perfección arbitrio y esclavitud…

2. Se armó en Wal Mart

“Viste vos, que estás haciendo ese trabajo de Walt Mart…” me dijo un amigo “…se armó un quilombo bárbaro”. Ignorante de lo que pasaba, le pregunté a Nicolás y a Emiliano qué era lo que mi amigo me había comentado, sospechando que encontraría una certera respuesta del otro lado.
Sinceramente, ninguno de los tres sabía qué era lo que había pasado. Por supuesto que sabíamos parte “de la interna”, como se dice en la jerga callejera, sobre el trabajo en Wal Mart, ya que habíamos hablado con algunos empleados del establecimiento. Más adelante repasaremos parte de esos diálogos.
En el colegio, en la hora de Comunicación, gentilmente, una compañera se acercó (a la cual agradecemos mucho), y nos comentó que en el prestigioso diario de nuestro barrio (“El diario de Villa Pueyrredón”, de Ignacio Di Toma Mues) había publicado una carta a los vecinos de nuestra villa, informando sobre la situación que se vivía en el supermercado.
Rápidamente leímos esta carta, cuyos intereses reflejaban los nuestros: buscaba una merecida condena social al mercado capitalista y atroz, ubicado en Bolivia y Av. Albarellos.
Al fin y al cabo, mi amigo tenía razón. Había problemas en Wal Mart, y la gente sabía eso, podía enterarse por dos medios: el primero, el artículo ya mencionado, el segundo, los afiches pegados en las paredes y carteles en la calle, denunciando un “escracho a Wal Mart” (estos afiches se pueden ver en diferentes calles del barrio, nosotros los vimos en Av. Nazca y la vía).
Ahora sí, teníamos pruebas concretas de lo que sucedía en Wal Mart. Los afiches, el artículo, las diferentes “investigaciones” realizadas por nosotros. Ahora debíamos juntar todo.

3. Las cartas sobre la mesa…

Flor, señores. Al estilo del truco, juego argentino por excelencia, nosotros teníamos tres cartas iguales. Las tres conducían al mismo lugar, a Wal Mart.
Al principio, luego de las primeras entrevistas, todo estaba confuso. Muchos se negaban a atendernos: “estoy trabajando, no puedo”. Por otro lado, jamás desconfiamos de la palabra de los empleados, quienes con seguridad nos decían (los que se animaban, pese a que los que podían miraban hacia los costados como un tic nervioso): “El trabajo es mucho y a veces no me siento cómodo trabajando aquí” o “No recomendaría este trabajo a un pibe”, pero con otras palabras. Al principio pensamos que esto debía ser con los cadetes, los repositores, que son los que en la pirámide de jerarquía se encuentran en el más bajo lugar. Pensamos que el trato (o mal trato) que ellos sentían se debía “a su condición”. Aclaramos que de todos modos eso es atroz y repudiable, no lo justificamos en lo más mínimo, y es por eso que ponemos entre comillas condición, puesto que no debiera existir.
“Pero, ¿cómo puede ser que no hablen?...no somos de la CIA, somos pibes de un secundario que estamos haciendo un trabajo”, decíamos entre nosotros. En algunos nos parecía antipática la actitud, otros ni siquiera ni tenían actitud, realizaban su trabajo, ignorando su alrededor, como máquinas.
Cuando volvimos luego de un par de días al supermercado, y vimos la misma actitud, ya pensamos que no era por nosotros, sino que podía haber un tema de trasfondo, que, por supuesto, desconocíamos, o mejor dicho, “tocábamos de oído”.
Por qué no nos atendían, por qué trabajan como máquinas… preguntas que se intentarán develar a continuación.

4. Detrás de las cajas registradoras…

Aquí se intentará, gracias a la ayuda del artículo del diario, no revelar el cien por ciento de lo que sucede en este supermercado, en principio porque nadie es dueño de la verdad, y en segunda instancia, porque debe haber muchas cosas más que suceden y que quizás no conozcamos nunca, pero al menos podremos ayudar a mirar la cuestión un poco más profundamente.
A continuación, algunos ítems sobre lo que pasa en Wal Mart según versa en los volantes:
+ A pesar de las millonarias ganancias, paga salarios debajo de la línea de la pobreza.
+ Contrata a su personal por 36 hs. pero los hace trabajar 48 hs.
+ Durante 10 años descontó el presentismo violando el Convenio Colectivo de Trabajo.
+ Ejerce prácticas antisindicales despidiendo a trabajadores que quieren organizarse para defender sus derechos.
+ Denigra a sus empleados obligándolos a cantar “el himno de Wal Mart” y a realizar rituales con porras para demostrar su adhesión a la empresa.
+ Realiza espionaje llevando a cabo el programa “Mistery Shopper” (Cliente misterioso), que evalúa el desempeño de los trabajadores sin que éstos tengan el más elemental derecho de réplica o defensa.
+ Concede premios en forma discriminatoria relegando a trabajadores sindicalizados.
+ Ante accidentes de trabajo envía a los trabajadores a atenderse en hospitales públicos cuando debe derivarlos a la ART que tiene contratada.
+ Reduce o niega las jornadas de descanso arbitrariamente y no se priva de nada a la hora de humillar con tal de “atender al cliente”.

5. Con razón los escarches…

Ahora queda un poco más claro lo que se esconde en Wal Mart. No son buenas las condiciones de trabajo (si es que hay condiciones para trabajar), entre tantas otras cosas que no son buenas.
Por los motivos antes desarrollados, creemos que tiene merecido los escarches que está sufriendo. Algunos medios de comunicación, como la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh, ha publicado lo siguiente:
Buenos Aires, 17 de septiembre de 2007 (Agencia Walsh), varias organizaciones populares, convocan a un escrache contra la multinacional Wal Mart, ha realizarse el sábado 22/9 en la “Plaza Nunca más”, Bolívar y Cabezón, estación Pueyrredón.
Y como ya hemos mencionado, hay diferentes afiches en la calle que anuncian futuros escarches a esta empresa. Éstos se pueden ver pegados en las calles aledañas al supermercado. Esta no es la primera vez que escarchan a Wal Mart en el año, y probablemente la manifestación del sábado no sea la última.

7. No queremos ser cómplices

Por eso hacemos este trabajo…
En un principio nos costó realizar el trabajo, no porque sea difícil desarrollar el tema, sino porque no teníamos claro qué queríamos mostrar. Pero, ahora creemos que hemos logrado acercarnos, con ayuda de trabajadores de Wal Mart, vecinos y diferentes medios de Comunicación, a los gravísimos hechos que suceden en esta cadena de supermercados.
Lo que más nos chocó, es la discriminación hacia los trabajadores que pertenecen a un sindicato, como si esto fuera malo. En realidad, a las autoridades les resulta peligroso que algunos de sus empleados conozcan sus derechos porque tienen la posibilidad de discutir y pensar por sí mismos. Claramente, ellos no quieren eso.
Lo que buscamos, entonces, al hacer este trabajo, está en el título de este apartado: no queremos ser cómplices de esto, queremos denunciar lo que verdaderamente se esconde detrás de los precios bajos y de la cara amarilla con una enorme sonrisa.

Nicolás Carrón, Emiliano Martorelli y Gastón Martorelli

lunes, 24 de septiembre de 2007

Los Scouts


En nuestra caminata barrial pudimos observar que hay una variedad de lugares como kioscos, diarios de revistas, clubes, pero decidimos enfocarnos en el grupo scout que utiliza un predio de tierra con forma triangular, en Villa Pueyrredón en las calles Ezeiza y Panamericana pegado a los pabellones. Al estar allí observamos que no es muy amplio y a pesar de esto se concentra mucha gente y realizan actividades sin inconvenientes ya que saben utilizar el espacio que tienen.
En la institución enseñan actividades como la de supervivencia, el armado carpas, preparación de mesas, visitan otros lugares haciendo campamentos, pueden elegir “cursos”, como primeros auxilios, entre otros. La organización provee de actividades para todos y, depende del grupo, se proponen resolver, por ejemplo, pintar, lavar un lugar que vean muy sucio y demás tareas comunitarias.
Los jóvenes scout se reúnen todos los sábados, vestidos con un atuendo color verde que los caracteriza a todos. Estos ascienden dentro de la institución a medida que pasan los años y saludan de una forma que para nosotros es muy extraña, sin ofender, ya que con su mano apuntan hacia el cielo con los dedos índice, mayor y anular y poniendo su dedo gordo sobre el meñique cubriéndose debajo de la palma de la mano. Esto tiene un significado: el mayor (dedo gordo) protege al menor (el meñique).
La asociación está dividida en patrullas que pueden ser integradas por cualquier chico, chica o joven entre los 6 y los 20 años, a su vez las patrullas se dividen en secciones: los castores (6-8 años), los lobatos (8-10 años), los scout (11-15 años) y los caminantes y rovers (16-20 años). Nos parece importante remarcar lo de las edades, ya que observamos que niños de temprana edad pueden ser parte de esta actividad.
Para ampliar la investigación nos dirigimos a entrevistar al Padre Fabián González Balsa, párroco de la iglesia Cristo Rey quien nos proporcionó más información acerca de los Scout, también nos asesoró sobre otras organizaciones de ayuda caritativa. Es interesante lo que nos plantea con respecto al entorno en el que vivimos. “Ante catástrofes naturales, los vecinos llaman a los Scout para que los ayuden en esos momentos”. Por ejemplo, esto sucedió durante las inundaciones del año pasado, cuando los que ayudaron, entre otras cosas, a bajar los paquetes de los camiones, a embolsar mercadería y en otras tareas, fueron ellos. Como estas catástrofes suceden de manera inesperada, el grupo ayuda con lo que puede. Siempre deben estar listos para atender cualquier emergencia. Ahora bien, ¿son ellos los que tienen que ayudar y hacer la labor o deberían ser los representantes del pueblo los responsables de las necesidades de la gente?
Por su parte, la iglesia católica, de donde es Fabián, organiza actividades caritativas, como también lo hacen los evangélicos, entre otros, “Caritas organiza todos los sábados el desayuno para 20 ó 30 personas, les dan máquinas de afeitar, jabón, ropa, y luego se reza”. También, hay gente, anónima, que dona comida que trae, por ejemplo el Ex Norte de Mosconi, actual Carrefour, ese anónimo compra la comida y demás cosas y las manda a la iglesia para los chicos carenciados.
Sobre el origen de los Scout comenta el padre Fabián que “su fundador, el inglés y ex soldado, Baden Powell, pensó en las guerras y decidió ayudar a los pibes a través del juego y de las buenas acciones, rescatándolos así de esa situación y sacando lo mejor de cada uno”. La batalla de Mafeking contra los colonizadores holandeses, conocidos como los Boers, fue la que, al fundador, lo consagró como héroe ya que para vencerlos necesitó de un gran ingenio, carácter y astucia para imponerse en una misión que parecía perdida. Por esta razón muchos jóvenes en Inglaterra empezaron a leer su libro Aid’s to Scouting y trataron de imitar sus métodos. Se debe a esto que el grupo Scout guarda relación con las prácticas militares. Esta situación para nosotros es un tanto extraña, los Scout son una agrupación copada pero muy estricta, vemos como se visten, las cosas que hacen, sus gestos, su saludo y demás costumbres, todo esto hace que nos parezca un grupo militar. Sin embargo, lo que logramos conocer sobre este grupo nos dio la pauta de que pese a las críticas recibidas por sus características, son buena gente.



Jonathan Martín Infantino
Rodrigo Martín Parotti
Juan Ignacio Grodz